14 prendas que resumen las tendencias de otoño-invierno 2020-2021

, , ,

Con la temporada a la vuelta de la esquina, las tendencias de otoño-invierno 2020-2021 empiezan a asomar tímidamente entre los estantes de algunas de nuestras tiendas favoritas. También despiertan nuestro propio interés: el final del verano suele trae consigo una curiosidad innata de cara a septiembre por saber qué se va a llevar de cara a los próximos meses. Las tendencias llegan con cuentagotas: hemos hablado, por ejemplo, de que este otoño la falda plisada repite como una de las opciones más seguras, tal y como han demostrado desde Lacoste a Hermès. Nos esperan contrastes absolutos: la paleta de tonos tierra que tiñe desde abrigos a vestidos y se contrapone a la nada discreta gama de toques metalizados, con pantalones plateados, por ejemplo, que prometen no pasar desapercibidos. 

¿Qué estampados serán tendencia este otoño 2020? Los cuadros vuelven a ser uno de los protagonistas absolutos de la temporada, imprimiendo con especial énfasis trajes de chaqueta, abrigos y capas, otra de las piezas estrella del armario invernal. Los cuadros se alinean a su vez con la estética preppy para subrayar la elegancia atemporal de cárdigans y jerséis al puro estilo ‘Ivy League’. Por su lado, el animal print se actualiza con estampados geométricos y otras criaturas, especialmente los caballos. De hecho, la tendencia ecuestre es una de las propuestas más reiteradas entre las firmas. La raya diplomática también se erige como una de las apuestas más atractivas para dar una vuelta de tuerca a los trajes sastre, tanto en su versión pantalón como en falda.

Nos espera también una temporada de lo más táctil: el borrego y el efecto pelo invade dobladillos y abrigos por entero para cobijar el cuerpo y contraponer la tendencia de lencería y encaje a la vista, como en Rodarte, Tom Ford o Saint Laurent.

Una falda plisada
Plus: si es plateada
COMPRAR: falda plateada con lentejuelas, de Sportmax (335€).
Un vestido rojo
Plus: si es de cuello alto y ajustado
COMPRAR: vestido rojo de punto, de Norma Kamali (275€).
Una capa
Plus: que sea de cuadros, uno de los estampados tendencia del otoño 2020.
COMPRAR: capa de cuadros, de Gucci (2.600€).
Una prenda embellecida
Plus: que incluya eslabones, otro de los reyes de las tendencias
COMPRAR: vestido de punto con eslabones en el cuello, de Bottega Veneta (1.567€).
Animal print diferente
Plus: que siga la tendencia ecuestre tan en boga esta temporada
COMPRAR: chaqueta con estampado de caballos, de Maje (175€).
Una prenda de aire victoriano
Plus: una lazada a contraste que refuerza su aire historicista

COMPRAR: blusa con volantes, de Sandro (225€).
Flecos por todas partes
Plus: salirse de la tónica de los accesorios e incluirlos en una prenda
COMPRAR: chaqueta denim con flecos, de Zara (39,95€).
Abrigos de borreguillo
Un plus: salirse de los colores habituales y apostar por contrastes cromáticos

COMPRAR: abrigo con efecto borreguillo, de Stand Studio (204€).
Un vestido en tonos tierra
Un plus: que sea de silueta lencera

COMPRAR: ‘slip dress’, de & Other Stories (40€).
Un jersey de aire ‘preppy’
Un plus: cambiar el cárdigan habitual a lo ‘Ivy League’ por un jersey de rombos

COMPRAR: jersey de rombos, de Miu Miu (396€).
Mangas abullonadas
Un plus: aunarlas en una misma prenda con otros efectos como el metalizado

COMPRAR: jersey de lúrex con mangas amplias, de Uterqüe (29,95€).
Un traje de chaqueta
Un plus: apostar este otoño por la raya diplomática

COMPRAR: pantalón de raya diplomática de Zadig & Voltaire (275€).
Un sujetador a la vista
Un plus: que sea de encaje

COMPRAR: sujetador, de Oysho (16,99€).

FUENTE: VOGUE

El futuro de las compras de lujo, en mano de las nuevas generaciones

, , , , ,

Se estima que para 2025 los ‘millennials’ supongan el 50% de las compras del lujo y, para 2035, la generación Z alcance el 40%. Pero, ¿cómo compran hoy los nuevos segmentos de consumidores?

Clamaba Rubén Darío aquello de “juventud divino tesoro”. Y eso que por aquel entonces nada se sabía aún de millennials o xennials. En la era del consumo y el sesgo generacional, sin embargo, referirse a la juventud como fuente de riqueza implica bastante más que una figura literaria. Ahí están los estudios que nos recuerdan que precisamente estas nuevas generaciones suponen ya un 38% de las compras de lujo actuales (los millennials representan un 30% frente al 8% de la generación Z), o que en 2025 se estima que esa cifra supere el 50%. Y todo, pese a que este lujo poco o nada tiene que ver con la concepción tradicional que acuñaron los padres de esos jóvenes años atrás.

De hecho, según apunta un sondeo llevado a cabo por Business of Fashion en colaboración con la consultora McKinsey, para los consumidores pertenecientes a las generaciones millennialxennial y Z, aspectos como los de la sostenibilidad o la ética ocupan el primer puesto en la lista de requisitos a la hora de decantarse por una u otra marca frente a otros referentes como el diseño o la estética; y lo mismo ocurre con la calidad, que gana enteros frente a la cantidad a medida que las generaciones avanzan. “Ponemos mucho más peso y pensamiento en lo que hay detrás de la marca que vamos a consumir, y sí que es verdad que, en general, la sostenibilidad y la ética son dos temas bastante relevantes para nuestra generación, por lo que tendemos a valorar que las marcas representen valores sociales más allá de la mera producción”, defiende Rafa Magaña Villar, socio de Mazinn, una consultoría especializada en asesorar a marcas sobre los comportamientos y gustos de la generación Z.

Así, según la mayoría de datos y estudios, esta nueva prole está compuesta por jóvenes preocupados por vestir prendas y artículos sostenibles y el efecto Greta Thunberg es para ellos mucho más que una moda o pataleta. Claro que aquí, como en todo, nada es blanco o negro y, en el caso de los jóvenes, la compra final a veces roza incluso el marrón. “Somos una generación extremadamente heterogénea y, teniendo en cuenta nuestra juventud, es habitual que caigamos en la contradicción. De ahí que también haya momentos en los que tratamos de ajustarnos a toda esta presión que supone aparecer en redes sociales constantemente y para ello podemos acabar comprándonos la camiseta de la marca falsa o un poco lo que podamos encontrar barato y con el único fin de enseñarlo”, continúan desde Mazinn. No van desencaminados, si tenemos en cuenta un reciente estudio que defiende que aunque el 66% de la gen-Z busca esta clase de marcas comprometidas y sostenibles, solo el 31% está dispuesto a pagar más por ello. Un pequeño atisbo de esta contradicción que, no obstante, es ciertamente esperanzadora frente al escaso 12% de los denominados baby boomers (la generación de muchos de sus padres) que afirman lo mismo.

Pero, en realidad, abrir el melón de las redes sociales cuando hablamos de jóvenes, implica hablar de dos desarrollos que crecen y evolucionan de forma pareja. De ahí que las reglas no escritas de plataformas como Instagram o TikTok lleguen en muchos casos a dictar los hábitos de consumo de estos adolescentes. Se aprecia en esa necesidad de diferenciarse a toda costa a través del camino corto que supone esa camiseta falsa y también –y sobre todo– a través de los éxitos rotundos que suponen las ediciones limitadas dentro de este sector de la población. Se engloban en este campo las colecciones cápsula, las tiradas escasas y las colaboraciones. Estas últimas, de hecho, se han convertido en una fuente de ingresos extra para muchas marcas que encuentran en estas asociaciones una forma de abrirse al público joven sin mayores riesgos. Lo vimos con la alianza entre Louis Vuitton y Supreme; también con Adidas y Pharrell Williams, o incluso con Jimmy Choo y Off-White.

Pero no solo las compras en sí están cambiando entre los jóvenes. También la forma en que estas se llevan a cabo va camino de convertir a la clásica quedada en el centro comercial de los 90, en un plan vintage que las generaciones venideras verán únicamente en las películas. Los consumidores noveles han crecido arropados por el manto de Internet y a menudo prescinden de artículos tan básicos para sus progenitores como el coche. Algo que repercute de forma directa sobre sus métodos de compra provocando que, tal y como recapitula una encuesta llevada a cabo por McKinsey y Red Associates, se conviertan en clientes que reclaman sus contenidos en la propia puerta de casa, pero también que consuman de un modo más local. “Los comercios tradicionales no desaparecerán, pero están destinados a adaptarse y a utilizar todos los canales de venta porque para los consumidores Z el producto es también la experiencia, tanto en el proceso de compra como en su propio uso”, explica Iñaki Ortega, profesor de Deusto y autor –junto a Núria Vilanova– de Generación Z (Ed. Plataforma).

A domicilio, con pequeños desplazamientos o incluso a través de sus consolas –juegos como Animal Crossing han resultado ser una atractiva fuente de publicidad para muchos diseñadores–, los más jóvenes buscan marcas de streetwear con las que definir su estilo, pero también clásicos que, seguro, sonarán familiares a sus progenitores. “Los adolescentes estadounidenses dedican un 31% de mindshare a marcas de lujo como Louis Vuitton o Chanel y, aunque es poco probable que compren bolsos de estas marcas, creemos que están respondiendo favorablemente a la dirección de marketing que LVMH y Kering están tomando”, explicaba Piper Sandler en su informe sobre consumo adolescente. Una afirmación con la que también coincide Ortega: “Esta nueva generación pone el foco en la inmediatez y asume un uso efímero de lo que compra. Seducirlos con productos específicamente pensados para ellos, estableciendo una comunicación y un branding personalizado, es el reto del marketing para los Z”. Y es que puede que el centro comercial y las bolsas estén pasadas de moda, pero la necesidad de diferenciarse sin dejar de encajar sigue tan vigente como en cualquier taquillazo de los 90. 

FUENTE: VOGUE

‘Bolsos unicornio’: el bolso Gucci que no sabíamos que queríamos y en el que no podemos parar de pensar

, , , ,

Si eres amante de los colores pastel y de la estética ‘My Little Pony’ no podrás resistirte a la última creación de Gucci para este otoño: el bolso unicornio

Para hablar sobre el que promete ser uno de los hits de la próxima temporada, conviene ir por partes. Primero, es necesario hablar de la estética del bolso Gucci que, sea cual sea el modelo elegido, garantiza siempre que se trate de un clásico que garantiza una inversión segura; y, por otro, no podemos obviar el poder de fascinación que trae consigo el fenómeno unicornio que ya habíamos visto antes en zapatosvino y hasta Frapuccinos.

Precisamente empezamos por esta recapitulación de los hechos porque solo así se entiende el delirio que hemos sentido al toparnos con la nueva gama cromática que la casa italiana presenta para su colección otoño-invierno 2020/2021 y de la que ya se puede extraer un adelanto a través de su página web. Una adaptación de algunos de los modelos de bolsos y carteras icónicos de la casa (el diseño GG Marmont en sus distintas versiones parece ser la estrella), esta vez reinterpretados a través de esa estética dulce y naíf que caracteriza al fenómeno unicornio y que tanto -y a tantos- fascina.

Se trata así de modelos en los que la tradicional piel monocromática se sustituye por un arcoíris de tonos pastel que irremediablemente nos transporta a esa cabellera iridiscente del personaje mitológico desde una perspectiva conceptual y en la que, una vez más, se puede palpar la fascinación de su director creativo Alessandro Michele por ese universo mágico y onírico que tan bien ha sabido plasmar al frente de Gucci.

Surge así un nuevo icono que seguro se convertirá en objeto de culto, pero también un nuevo bolso Gucci destinado a posicionarse como clásico en sí mismo. Ahora, el único dilema es elegir por cuál nos decantaríamos, teniendo en cuenta las opciones vigentes (por lo de pronto, en su web pueden encontrarse ya las adaptaciones del diseño a carteras y tarjeteros).

FUENTE: VOGUE