Bailarinas con tacón, el secreto de un zapato para toda la vida

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Lo reconocemos: nos encantan los tacones, pero sentimos una profunda predilección por el calzado plano, sobre todo de cara al verano. Nos gusta ir cómodas, y las sandalias y alpargatas se prestan a muchas opciones en este sentido. Sin embargo, uno de los inconvenientes del calzado demasiado plano es que acaba pasando factura a nuestros pies. Es lo que le sucede también, por ejemplo, a las bailarinas: la mayoría de los diseños presentan una altura demasiado baja tanto para la salud como para la estética. 

Por eso, hacerse con unas con un poco de tacón, que no supere los cuatro centímetros, es la forma de asegurarse una bailarina para toda la vida. Lo ponen de manifiesto los modelos más icónicos de las firmas: el Belle Vivier de Roger Vivier, o la adaptación que ha hecho Ferragamo de su Vara en el modelo Viva, que reinventa en diferentes tejidos como por ejemplo el denim. Los festoneados de Chloé ya son un clásico y en cualquiera de sus vertientes, una de esas inversiones atemporales.

Roger Vivier
COMPRAR: bailarina ‘Belle Vivier’ (620€).
© Roger Vivier
Malababa
COMPRAR: bailarinas de tacón bajo (112€).
© Malababa
Leié Shoes
COMPRAR: bailarinas de tacón bajo en color nude (72€).
© Leie Shoes
Chloé
COMPRAR: bailarina de tacón (420€).
© Matches Fashion
Salvatore Ferragamo
COMPRAR: bailarina con tacón Viva en denim (550€).
© Salvatore Ferragamo
Loewe
COMPRAR: bailarina de piel con tacón bajo (567€).
© Moda Operandi
Louboutin
COMPRAR: bailarinas de tacón con pinchos (495€).
© Net-à-Porter

FUENTE: VOGUE

Los zapatos icónicos del Cine

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Los zapatos rojos de Judy Garland en ‘El Mago de Oz’ (Victor Fleming, 1939)

Sería fantástico que pronunciar las palabras ”No hay lugar como el hogar” y dar unos golpecitos de talón con los zapatos rojos de lentejuelas fueran suficiente para volver a casa después de un largo viaje.


Las zapatillas de ballet de ‘Las zapatillas rojas’ (Michael Powell, 1948)

La protagonista de esta clásica película inglesa, no podía parar de bailar con estas zapatillas rojas de ballet.

Los Pilgrim de Catherine Deneuve en ‘Bella de día’ (Luís Buñuel, 1967)

Es uno de los diseños más emblemáticos de Roger Vivier, unos zapatos de hebilla rectangular y tacón medio grueso que Catherine Deneuve hizo famosos en ‘Bella de día’.

Las zapatillas Nike de Michael J. Fox en ‘Regreso al futuro 2’ (Robert Zemeckis, 1989)

Las zapatillas que se ataban solas eran unas de las cosas que sucedían en un lejano futuro 2015. Este año Nike ha anunciado que sacará un modelo inspirado en las que llevaba Marty McFly.

Las botas de charol de Julia Roberts en ‘Pretty Woman’ (Garry Marshall, 1990)

Una botas de escándalo, de charol y por encima de la rodilla, para una de las prostitutas más entrañables que ha dado el cine.

Las zapatillas Nike de Tom Hanks en ‘Forrest Gump’ (Robert Zemeckis, 1994)

El personaje de Tom Hanks no hubiera recorrido los mismos kilómetros sin el clásico modelo ‘Cortez’ de Nike.

La zapatillas Asics de Uma Thurman en ‘Kill Bill’ (Quentin Tarantino, 2003)

Tarantino vistió a la nueva heroína de acción con chándal y zapatillas de deporte de color amarillo, un look que quedará en los anales de la historia del cine y que es un bello homenaje a Bruce Lee.

Las zapatillas Adidas de Bill Murray en ‘Life Aquatic’ (Wes Anderson, 2004)

La películas Wes Anderson siempre están llenas de interesantes objetos sartoriales. En esta ocasión el original look de Bill Murray lo completaban las zapatillas Zissou de Adidas.

La zapatillas Converse de Kirsten Dunst en ‘María Antonieta’ (Sofia Coppola, 2006)

Unos de los gazapos históricos más cool de la historia del cine, las zapatillas Converse de color lila que formaban parte del guardarropa de María Antonieta.

Los ”manolos” de Sarah Jessica Parker de ‘Sexo en Nueva York’ (Michael Patric King, 2008)

Carrie Bradshaw lanzó al estrellato estos zapatos súper femeninos y sofisticados diseñados por Manolo Blahnik.

Los zapatos de cristal de Lily James en ‘Cenicienta’ (Kenneth Branagh, 2015)

El zapato de cristal de Cenicienta es una pieza clave del argumento de este cuento clásico. Y se ha convertido en unos de los zapatos más versionados de la historia.