Moda sostenible: 12 preguntas claves para un consumo más responsable

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Paloma G. López, CEO Fundadora The Circular Project y presidenta de la Asociación Moda Sostenible de Madrid (MSMAD) despeja algunas dudas recurrentes sobre la moda del futuro.

Moda sostenible

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.” decía el escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Lo importante, es que este cambio llegue. El drama del Rana Plaza, ocurrido en 2013, fue uno de los acontecimientos que modificó para siempre nuestra percepción de la moda. “Who made my clothes?” se convirtió en un lema clave, diseñadores como Stella McCartney impulsaron una moda más responsables con tejidos como el cuero vegano y se disparó la venta de artículos de segunda mano. El slow se ha convertido en mucho más que un movimiento, sino un cambio en nuestra manera de vivir, con el objetivo de frenar las derivas de uno de los sectores más contaminantes del mundo. Así lo recordó entre otros el documental “The True Cost” (2015).

En la actualidad, la lucha sigue, aunque los datos son esperanzadores. “Las búsquedas de «piel vegana» han aumentado un 69 % interanual, con un promedio de 33 100 búsquedas mensuales en internet, mientras que las búsquedas de «piel sintética» permanecen estables; estos datos sugieren que los clientes responden de forma más positiva a la palabra clave «vegana» que «sintética». La demanda de «piel vegana eco» también aumentaron a lo largo del año pasado, lo que demuestra que los consumidores están tomando conciencia de que no todas las opciones veganas son ecológicas. Mientras tanto, las búsquedas de piel han disminuido un 3,5 % interanual. Desde noviembre, las búsquedas de «algodón orgánico» han aumentado un 23 %, mientras que «plástico reciclado» ha experimentado un aumento del 35 % desde enero.” comentaba la plataforma Lyst en su Informe de Sostenibilidad. Una tendencia también confirmada por la plataforma Pinterest: “como se indica en el informe anual Pinterest 100, las búsquedas relacionadas con “vivir con menos desperdicios” han aumentado un 446% *, ya que los usuarios buscan nuevas formas de reducir su impacto en el medio ambiente.”

¿Cómo, a nivel individual, afianzar este cambio? ¿Qué está realmente entre nuestras manos? Paloma G. López, CEO Fundadora The Circular Project, un proyecto holístico que tiene como objetivo difundir la moda sostenible y la moda ética, y presidenta de la Asociación Moda Sostenible de Madrid (MSMAD) aclara en doce preguntas claves lo que hemos de saber para un futuro más respetuoso del humano y del planeta.

¿Cómo ha evolucionado en los últimos años la moda sostenible?

¿Cómo ha evolucionado en los últimos años la moda sostenible?

La moda sostenible ha experimentado una transformación increíble en apenas cinco años pasando a ocupar un lugar protagonista en el sector y de ser algo anecdótico se ha convertido en un `must´ del que ya ningún profesional del sector puede inhibirse. Esto es algo de lo que me alegro enormemente dado que cuando empezamos a esbozar lo que sería The Circular Project, hace ya casi siete años, no conseguíamos hacernos escuchar, éramos muy frikies y naif, no se nos tomaba en serio. Ahora la constatación de que estamos en un momento sin precedentes en la historia del hombre, el cambio climático es ya una realidad difícil de ignorar, ha hecho que nuestros postulados cobren mayor relevancia si cabe y comiencen a entrar dentro de los planes de actuación de todas las empresas del sector.

Por último, hay que resaltar que el ecodiseño aplicado a la moda sostenible es cada vez mejor, más cuidado, las colecciones son variadas y para todos los gustos lo que hace que también nuestro público sea cada vez mayor, atraído por el concepto de bajo impacto social y medioambiental y también por el diseño.

A la hora de comprar, ¿qué tejidos privilegiar?

A la hora de comprar, ¿qué tejidos privilegiar?

Hay que dar prioridad a tejidos orgánicos certificados, algodón, lino, bambú, lyocell,  y después de eso materiales posconsumo y reciclados como el cupro. Lo que hay que tener en cuenta es cuánta cantidad de agua y energía ha sido necesaria para la fabricación de ese material, sus emisiones de CO2 y si ese determinado impacto o consumo se ha podido minimizar.

¿Cuáles son los tejidos del futuro?

¿Cuáles son los tejidos del futuro?

El avance en tejidos inteligentes que no se manchan o que regulan la temperatura corporal serán cada vez más habituales, es asombroso todo lo que se está investigando en este sentido y la cantidad de opciones que comienza a haber.

Luego están las técnicas empleadas en la transformación de los tejidos que cada vez implican menos energía y consumo de agua de cara a que la producción de ropa tenga un impacto mínimo en el planeta. Para mi gusto lo ideal sería que ya se estuvieran aplicando de forma generalizada.

¿En qué tenemos que fijarnos a la hora de elegir una prenda?

¿En qué tenemos que fijarnos a la hora de elegir una prenda?

La primera pregunta que debemos hacernos es ¿realmente lo necesito? Y una vez que determinamos que tenemos que hacer esa compra debemos fijarnos en el daño medioambiental y social que la producción de esa prenda haya podido producir, pedir garantías, certificaciones, mirar la etiqueta.

¿Cómo saber si una prenda es sostenible?

¿Cómo saber si una prenda es sostenible?

Las prendas de moda sostenible están hechas con materiales de muy alta calidad, con un diseño maravilloso y bajo todas estas condiciones de las que hablaba en la anterior pregunta, por ello, estamos en disposición de dar respuesta a esas reclamaciones, presentar certificaciones. La trazabilidad y la transparencia son nuestra razón de ser.

¿La procedencia es un indicador clave?

¿La procedencia es un indicador clave?

Se trato de un factor muy importante a tener en cuenta, la proximidad. Cuanto menos haya tenido que trasladarse esa prenda hasta llegar a nosotros más sostenible es y menor impacto ha causado pues se huella de carbono es menor.

¿Qué certificación necesita?

¿Qué certificación necesita?

La certificación más extendida es la GOTS referida al algodón pero luego hay otro tipo de sellos que pueden darnos seguridad a la hora de hacer nuestra compra como OEKO-TEK, Fairtrade, Textile Exchange, CO2 Footprint.

¿Cuál debería ser el ciclo de vida de una prenda?

¿Cuál debería ser el ciclo de vida de una prenda?

El ciclo de vida de una prenda debería ser un ciclo cerrado en el que desde el principio (cuando la semilla de esa fibra está en el campo) hasta que el final de su vida útil todo estuviese milimétricamente estudiado para circularizarse y causar el menor impacto. Lo ideal sería que pudiera integrarse de nuevo en la Naturaleza sin emisiones contaminantes o en el ciclo de producción reutilizando sus componentes.

A la hora de cuidarla y sobre todo lavarla, ¿qué debemos tener en cuenta?

A la hora de cuidarla y sobre todo lavarla, ¿qué debemos tener en cuenta?

Los cuidados de la prenda es otro punto a tener en cuenta en el momento de la compra. Cuanta menos lavados y plancha se necesite menos gasto de recursos realizaremos. Está demostrado que la huella mediambiental es muchísimo más grande en casa del consumidor final que en todo su proceso de producción anterior. Somos muchísima gente lavando y planchando ropa con lo que eso conlleva.

En casa esto hay que tenerlo en cuenta y lavar en agua fría (no más de 30º) en programas cortos y utilizando la menor cantidad de agua y detergente posible. Tender de tal manera que no se necesite plancha, o solo un ligero toque.

En este sentido los materiales orgánicos de la moda sostenible lo facilitan mucho porque no cogen olores y su necesidad de lavado es mucho menor. De hecho, en el caso de los vaqueros ser recomienda que se laven cada varios meses.

¿Cómo podemos aportar nuestro granito de arena en el día a día?

¿Cómo podemos aportar nuestro granito de arena en el día a día?

Aparte de aplicar las medidas que he reseñado antes también se puede causar gran impacto haciendo un armario a media que vaya con la personalidad de cada uno y no con las tendencias. Comprar menos y mejor. Transformando nuestros hábitos diarios poco a poco y de forma paulatina podemos ser de mucho impacto.

Lo más importante es apoyar al comercio de barrio, a diseñadores locales sostenibles porque donde está nuestra tarjeta de crédito ahí es donde quieren estar las grande corporaciones que tanto contaminan y sin con este gesto les decimos el tipo de sociedad que queremos apoyar les estaremos mandando un mensaje muy potente y empujándoles al cambio. Si no es por concienciación, si por negocio.

¿Es predecible el impulso de la moda sostenible a raíz del coronavirus?

¿Es predecible el impulso de la moda sostenible a raíz del coronavirus?

La moda sostenible a corto plazo va a verse afectada ya que ahora mismo quien mejor lo está haciendo lo hace en condiciones muy precarias y apostando muy fuerte por otro tipo de industria, pero a medio y largo plazo se intuye un futuro muy prometedor ya que si algo nos está enseñando esta pandemia es que nos estábamos pasando de la raya, que las señales son muy evidentes y que tenemos que tomar acción contra el cambio climático ya, y la moda sostenible bien entendida es la opción más inteligente a la hora de vestirnos.

En la desescalada ya se está notando un mayor interés por cómo trabajamos y las soluciones que aportamos en la lucha contra el cambio climático.

¿Es clave el mercado de segunda mano? ¿Qué opciones tenemos?

FUENTE: MARIE CLAIRE

Turning Raw Material into Final Products

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The different industries are increasingly aware of environmental issues. It is already common knowledge how recycling and reusing materials helps to preserve our ecosystem.
Much is known about methods of recycling implementation in bottles, bags, shoe soles, etc… but we must dream big and execute in concrete.

That is why in Textil In we implemented this philosophy many years ago, always supporting the environment and investigating new ways to make fabrics in a sustainable way. As our motto turned into a mantra “The most sustainable fabric is the one that already exists”

Today, with much pride, we want to show you this article that we call TIROL. After many years of research and waiting we have managed to apply this type of material to leather goods.

Now we want to go a little deeper and explain you where all this comes from.

First, let’s understand what a raw material is. The term “raw material” is used to indicate that the material is in an unprocessed or minimally processed state, a primary product, is a basic material that is used to produce goods, finished products, energy or intermediate materials that are raw materials for future finished products.

The cycle of manufacturing processes that turn materials into parts and products begins immediately after the raw materials are extracted or produced from basic chemicals or natural substances.

The processes used to convert raw materials into finished products fulfill one or both of the main functions: first, they give the material the desired shape; second, they alter or improve the material’s properties.

TIROL is an alpine herb precisely from Tyrol, it has a natural aroma and is cut by hand and processed with a lot of love and dedication. They have a light laminate (HPL) to which we have added a base to give it more flexibility and to be able to adapt it to leather goods.

The research process is never finished, it is a cyclical state where we must immerse ourselves and always look for alternatives, not only to become more sustainable, but more creative, artistic and offer differences within a world where originality is valued on the stock market.

15 marcas y un millón de motivos para pasarte a la moda sostenible

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Por si no bastaran todos las razones que respaldan la tendencia ‘eco’, te descubrimos un buen puñado de firmas que terminarán de convencerte. Seguro que no necesitas más ropa, pero te recomendamos apostar por prendas tan ‘cool’ como ecológicas en las compras otoñales.

“¿Cuántos de vosotros sabéis quién ha hecho vuestra ropa?”, pregunta Heather Knight a los asistentes de la VI Jornada de Moda Sostenible celebrada en el Museo del Traje. “Quizá la etiqueta diga ‘made in Bangladesh‘ o ‘made in China‘, pero no te cuenta la historia completa. Solo indica dónde se cosió, no dónde se cultivó y tiñó el algodón, ni mucho menos quién la hizo, cuánto gana esa persona o cómo es su vida”, continúa. Ella es la directora de branding, diseño y comunicación de Fashion Revolution, un movimiento global que exige más transparencia, ecología y ética en la industria de la moda. Sostenibilidad, en definitiva. ¿Su estrategia? Trasladar a las marcas la pregunta que Knight acaba de plantear a la audiencia: “¿Quién hizo mi ropa?”.

El lema de la jornada es “El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión“, un mensaje que recuerda al título del libro que ha publicado Brenda Chávez, Tu consumo puede cambiar el mundo (Ediciones Península). Esta periodista señala que “como consumidores, es importante tomar consciencia del poder que tenemos al presionar a las empresas para que sean respetuosas”. De ahí que no solo podamos y debamos utilizar nuestro consumo como herramienta de premio o castigo, sino también tomar parte activa en el cambio. “Preguntar quién hizo mi ropa es una forma acertada de iniciar la conversación”, indica Heather Knight. No en balde, el hashtag #Whomademyclothes ha copado el trending topic de Twitter en 76 países, y se ha utilizado cientos de miles de veces en Instagram… “Las marcas empiezan a dar explicaciones”, apunta la británica.

Usar y tirar

Según Knight, “la sociedad consume un 400% más de ropa y tarda en desecharla la mitad de tiempo que hace 20 años”. De modo que la máxima leninista “si no eres parte de la solución, eres parte del problema” también atañe a los consumidores de moda. Así lo entiende Fashion Revolution, creado a raíz del colapso de la fábrica de Rana Plaza, que provocó la muerte de 1.138 personas en 2013. No obstante, la amenaza aún planea sobre Bangladesh: en mayo se vivieron episodios de pánico en Daca debido a las condiciones insalubres en las que los empleados de los talleres textiles atravesaron una ola de calor.  

Gema Gómez conoce bien todas las facetas de esta industria. Desde hace cinco años se halla al frente de Slow Fashion Next, un grupo de profesionales expertos en Moda, Sostenibilidad, Emprendimiento y Negocio, pero antes desarrolló parte de su dilatada trayectoria como diseñadora en dos grandes cadenas textiles españolas. “Fue entonces, en los viajes a Asia, cuando descubrí el otro lado de la profesión que tanto amaba. Hasta el punto de que al regreso de estos viajes me resultaba imposible mandar a producir tales cantidades de prendas, sabiendo que los químicos iban a parar directamente a los ríos y que a menudo las trabajadoras eran niñas menores de once años”, recuerda. Heather Knight explica así el problema: “Cada vez se demanda ropa a mayor velocidad y a precios más bajos, de modo que muchos empresarios explotan el medio ambiente y a sus trabajadores para dar abasto”.

Comerse la ropa

Por desgracia, la industria de la moda recuerda cada vez más a la alimenticia, cuyos productos se compran y venden como bienes caducos de un solo uso. ¿Te habías parado a considerar que tanto la ropa como los alimentos pueden ser “orgánicos” o “fast”? El caso de Primark resulta revelador. Se trata de la primera cadena de moda en España en número de compradores, y pertenece a Associated British Food, una multinacional británica del sector alimenticio que aplica el mismo modelo de negocio a todas sus empresas.

Hablando de alimentos, Gema Gómez señala que “las tendencias ‘se han comido’ al producto. Creo que nos han alejado de nosotras mismas y que las mujeres de hoy en día no visten mejor que nuestras abuelas, por ejemplo, que tenían muchas menos prendas pero que les sentaban como un guante”. En sus armarios abundaban las piezas confeccionadas a medida, con tejidos de una calidad superior a los empleados en la actualidad. ¡La moda de los años 60 era mucho más sostenible! Pero aún hay esperanza: “Creo que los consumidores son más conscientes. En el vestir, en el comer, en el estilo de vida en general, pero no solo en eso. Se ha discutido sobre algunos temas: ¿por qué no sobre moda?”, dijo Stella McCartney a la edición italiana de Marie Claire. En resumen, una nueva generación de consumidores exige un valor añadido a la calidad y autenticidad: la sostenibilidad. De ahí que, según Gema Gómez, aunque solo sea por “esta nueva tendencia de bienestar” que nos lleva a beber zumos detox y practicar yoga o mindfulness, nos acabaremos pasando a la slow fashion.

Despacito y con naturalidad

Pero no nos confundamos. La slow fashion no es la solución a la fast fashion“La slow fashion es la respuesta a la fast fashion y sus impactos, pero la solución para acabar con los aspectos nocivos de la fast fashion es que las empresas que la practican asuman sus responsabilidades sociales (que paguen sueldos dignos, respeten los derechos laborales, etc.) y medioambientales (que no contaminen el suelo, el agua, etc., que reduzcan los residuos textiles que crean, que no usen sustancias tóxicas en su fabricación, etc.), nos dice Brenda Chávez. La periodista defiende que ya hay estandarización legal, “pero las corporaciones seguirán cometiendo abusos si no tienen la voluntad real de acabar con ellos y solo les guía el beneficio sin cuestionamientos éticos”.

En este sentido, la firma española Ecoalf actúa de forma ejemplar. “La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, y el consumo de recursos naturales en todos los procesos es brutal. Desde la fabricación o cultivo de la materia prima, la tintura, acabados… Por eso pensamos que lo más sostenible era reducir al máximo el consumo de recursos naturales. Partiendo de esa base, el empleo de materiales reciclados era lo más lógico, y ese fue el motor de arranque de Ecoalf”, nos cuenta Carol Blázquez, directora de la compañía. Así, sus tejidos ultraligeros de nailon proceden de redes de pesca, los de poliéster, del plástico de las botellas de agua, y sus chanclas, de neumáticos.”Todo pensado, desarrollado, con residuos recogidos y reciclados, y con un proceso de fabricación cien por cien español”, apunta Blázquez. “De esa forma conseguimos transformar la basura en materiales de alta calidad con las mismas prestaciones que cualquier material convencional“. Por suerte, no solo Ecoalf procede de esta manera. Cada vez es más frecuente el uso del textil MycoTex y del ‘cuero’ Amadou, elaborados a base de hongos. Por no hablar de Pinatex, un tejido procedente de hojas de piña.

Embajadoras de buena voluntad

Como buena activista, Emma Watson ha sido una de las primeras celebridades en pasear por las alfombras rojas vestida de forma ‘eco’. De hecho, todos los vestidos que lució durante la gira promocional de La Bella y la Bestia estaban certificados por Eco-Age, la organización verde de Livia Firth (productora de cine y esposa de Colin Firth). En el estreno londinense del filme, lució un diseño de Emilia Wickstead confeccionado solo por mujeres a partir de los excedentes textiles de una fábrica. Si quieres saber más, todo está documentado en una cuenta de Instagram creada por la actriz (@the_press_tour), que ya sigue casi medio millón de almas.

Según un informe publicado por la Global Fashion Agenda y The Boston Consulting Group, para el año 2030 el consumo de ropa aumentará un 63%, a 102 millones de toneladas. ¿La buena noticia? Si la industria de la moda mejora su actuación medioambiental y social, no solo aumentará sus perspectivas comerciales, sino que para 2030 también sumará hasta 160.000 millones de euros anuales a la economía mundial. La influyente Miroslava Duma ha advertido el filón verde, y ha fundado Fashion Tech Lab, una empresa que financia, conecta y desarrolla tecnologías de vanguardia e innovación sostenible con el objetivo de transformar la industria de la moda.

Eco-lujo… ¿y eco fast-fashion?

DKNY, Bottega Veneta, Balenciaga, Gucci… La conexión entre ética y estética es cool, y cada vez más firmas de alta gama insisten en ella. Stella McCartney ha sido pionera en subir moda sostenible a las pasarelas más prestigiosas. Nada en sus colecciones es de origen animal. Incluso la seda que utiliza es extraída de los gusanos mediante un innovador proceso que evita cocerlos vivos. “Cuando empecé a trabajar, se me dijo que nunca tendría éxito, sobre todo en accesorios. Ha sido durísimo, pero es un desafío que me da fuerzas para avanzar y define la contemporaneidad de mi firma”, confiesa. “Los diseñadores debemos pensar en prendas que duren lo más posible, en vez de que acaben a la semana en un contenedor”.

Como decíamos, McCartney no está sola. Otra británica, Mara Hoffman, comparte sus ideales, así como Ralph Lauren o algunas de las grandes firmas de alta joyería. Y por si fuera poco, el conglomerado de lujo Kering promueve desde 2012 un programa de Responsabilidad Corporativa que está rompiendo prejuicios sobre el atractivo de la moda sostenible.

“Es cierto que hace unos años todo lo sostenible era ‘eco-feo’. Parecía que implicaba dejar de lado la parte estética, pero es obvio que no solo en moda, sino en muchos ámbitos. Por fortuna, lo sostenible ya está triunfando en diseño”, nos dice Sandra Pina, directora de Sustainable Brands España y socia de la consultora en materia de sostenibilidad Somos Quiero.

Así se aprecia en las preciosas mochilas de Hemper, los jerseys de Iaios o las alpargatas de Mimmëko. Pero también en las colecciones Conscious y Conscious Exclusive, de H&M, Join Life, de Zara, o Mango Committed… Las líneas ‘eco’ son tan punteras en diseño como el resto de la fast fashion. Claro que hay que tener en cuenta la reflexión de Brenda Chávez: “Me pregunto que si son capaces de sacar estas líneas, por qué no lo aplican a todo su modelo de negocio (…). Si no, lo único que están llevando a cabo son greenwashes para dar una buena imagen frente al consumidor y sus inversores, pero no un cambio real”.

El futuro será sostenible o no será

Sandra Pina lo tiene claro: “Ser sostenible pronto será una licencia de obra para todos. Uno será sostenible o no será”. Y hay que empezar lo antes posible a ganarse esa licencia. Las nuevas camisetas de Ecoalf, elaboradas en un algodón regenerado con más de dos años de desarrollo, rezan “Because there is no Planet B” y no se nos ocurre un motivo más convincente.

The Fam – Stillsane

1. Stillsane

Por cada artículo vendido (todos se elaboran de forma sostenible), esta marca canadiense planta un árbol, destina el 1% del importe a organizaciones sin ánimo de lucro verdes. Finalmente, dona el 50% de sus beneficios globales a la conservación del planeta.

MiPoppins | Bolsos sostenibles

Mipoppins

No te pierdas esta gran novedad ‘made in Spain’ que rinde un merecido homenaje a Mary Poppins. La firma, con diseño interior y fabricados con Piñatex (un material innovador creado a partir de las fibras de las hojas de la planta de la piña) y producidos íntegramente en Madrid, destina el 5% del beneficio de cada bolso a colaborar con las fundaciones Ana Bella y Mujeres por África.

RE/DONE, el vaquero de las celebrities con amor al upcycling

2. Re/Done

Bella Hadid, Emily Ratajkowski, Kendall Jenner… Las mayores prescriptoras de estilo mundiales llevan vaqueros de Re/Done. Esta marca californiana desmonta antiguos modelos de Levi’s para confeccionarlos de nuevo y conseguir las siluetas de tendencia.

Lip Stick Pink

3. Noah

Se nota que Brendon Babenzien, antiguo director creativo de Supreme, se halla tras esta marca neoyorquina que aúna las estéticas skater, punky y náutica. Noah Clothing elabora prendas sostenibles a precios terrenales al tiempo que apoya el movimiento #BlackLivesMatter, persigue el uso de pesticidas en la industria textil y la contaminación de los océanos.

Iaios

4. IAIOS

La española Gemma Barbany, miembro de la cuarta generación de una familia dedicada a la industria textil, fabrica con mucha calma jerséis reciclados en pequeñas empresas locales.

Olderbrother Fall/Winter 2018 Collection | HYPEBEAST

5. Olderbrother

Los diseños de esta firma americana incorporan tintes naturales y han sido elaborados con materiales cuidadosamente seleccionados. Su serie Hand Me Down es completamente reciclada.

Black/White Check York Coat

6. Reformation

“Ir desnudas es la primera opción más sostenible. La segunda es Reformation”, dice su lema. A partir de tejidos eco y prendas vintage, y aplicando un método de producción justo, Reformation multiplica el estilo en sus diseños y minimiza los daños ambientales.

Mujer

7. Veja

Sus deportivas ecológicas de comercio justo son lo más trendy que le ha sucedido al mundo del calzado en los últimos tiempos.

Patagonia, una marca con historia - Limite Sur

8. Patagonia

Quizá sea la marca sostenible más famosa y reconocida del mundo. Sus chubasqueros y forros polares son objeto de deseo –además de una grandísima inversión de entretiempo–.

9. Mara Hoffman

Esta diseñadora británica cree firmemente en las prácticas conscientes, que constituyen la base fundamental de su empresa. Mara Hoffman solo utiliza materiales ecológicos y sostenibles, y produce de forma responsable.

La pasión vegana de Stella McCartney | Gente | EL PAÍS

10. Stella McCartney

Hablar de moda sostenible es hablar de Stella McCartney. La hija de Paul fue pionera en aunar lujo y sostenibilidad: todos sus productos están exentos de cuero o materiales que impliquen crueldad animal.

11. Armedangels

A lo largo de toda su cadena de producción, esta firma alemana emplea métodos sostenibles. Además de servirse de tejidos orgánicos y poliéster reciclado, se encuentra en alianza con la Fair Wear Foundation, que asegura un trato justo a sus trabajadores.

EDUN - Ethical Fashion Initiative

12. Edun

Esta firma neoyorquina trabaja en estrecha colaboración con las fábricas, los artistas y las comunidades locales africanas para fortalecer su comercio y crear vínculos comerciales duraderos entre ellos y la industria de la moda. Además, cuenta con el respaldo del conglomerado de lujo LVMH.

Hemper lleva sus mochilas de Nepal de Internet a Malasaña |  DiarioAbiertoDiarioAbierto

13. Hemper

Cuando un grupo de amigos españoles viajó a Nepal, se enamoró de sus mochilas de cáñamo hechas a mano. Tanto, que a su regreso decidieron comercializarlas en España bajo el nombre de Hemper. Elaboradas con materiales locales por mujeres nepalíes en riesgo de exclusión social, esta empresa produce con impacto medioambiental mínimo, colabora con la industria local y proporciona a sus empleadas trabajo digno y alojamiento, además de financiar la educación de sus hijos.

Seis datos sobre Ecoalf, la marca sostenible que conquista a la reina Sofía  | Actualidad, Moda | S Moda EL PAÍS

14. Ecoalf

Dado que consumimos cinco veces más recursos de los que el planeta puede generar de forma natural, los diseños de Ecoalf están elaborados completamente con materiales reciclados procedentes de los fondos marinos. La marca verde española más internacional se ha ganado el favor de celebridades como Gwyneth Paltrow, Karolina Kurkova o Will Smith.

15. Lemlem

La supermodelo Liya Kebede fundó Lemlem para ayudar a las mujeres africanas, ofreciéndoles un trabajo digno que preservara la artesanía local. El resultado es una marca de lujo ética con diseños fabulosos.

FUENTE: MARIE-CLAIRE

Materiales sostenibles

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Algodón orgánico

Se cultiva en campos de tierra fértil y viva, libre de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos sintéticos. Se trate siempre de un algodón no modificado genéticamente.

El algodón natural no es algodón orgánico. Cuando utilizamos un material orgánico, apostamos por ayudar al planeta, ya que respetan los ciclos de la tierra, preservando y fomentando su fertilidad para usos futuros.

Lana orgánica

Proviene de pastos orgánicos y está libre de químicos. La cantidad de antibióticos que se les da a las ovejas está regulada y limitada, y toda su limpieza se hace sin aditivos, blanqueadores o solventes.

Es necesario que se trate de lana orgánica si queremos asegurar el no maltrato animal, evitar el uso de productos químicos y mantener un bajo impacto medioambiental.

Lino y lino orgánico

Se extrae del tallo del lino o linaza. El proceso de confección de la fibra es sencillo y usa de cinco a veinte veces menos cantidad de agua que telas como el algodón u otras fibras sintéticas, y no se necesitan productos tóxicos.

Cada vez más, se mezcla con fibras sintéticas o se trata con productos químicos para evitar las arrugas. Debemos fijarnos de que se trata de lino orgánico si queremos reducir al máximo el uso de pesticidas y sustancias dañinas para el medioambiente.

Lino de bambú

El lino de bambú se crea de forma mecánica, triturando y deshaciendo la planta (hojas y tallo) mediante enzimas naturales, con lo que las fibras obtenidas ya pueden ser tejidas. Las plantaciones de bambú no necesitan fertilizantes, plaguicidas ni pesticidas.

No hay que confundir el lino de bambú con la viscosa de bambú. Esta, también proveniente del bambú, está considerada uno de los materiales más perjudiciales para el medioambiente y la salud humana.

Seda orgánica y pacífica

Proviene de una fibra proteica segregada por las glándulas salivales del gusano de seda. Se trata de una secreción continua con la que esta se envuelve para protegerse e iniciar su metamorfosis a mariposa.

La seda convencional utiliza muchos químicos para abrir los capullos y convertirlos en hilo. La seda orgánica no tiene una repercusión negativa para el medioambiente. Para evitar los daños causado a las crisálidas y dejar que nazca la mariposa, debemos fijarnos que se trate de seda pacífica.

Materiales reciclados

Los materiales más usuales son el algodón reciclado, el poliéster reciclado y la lana reciclada. Existen los reciclados postconsumo, en que se reutilizan los materiales de los productos ya utilizados; y los reciclados preconsumo, los sobrantes de las fábricas.

El algodón reciclado es uno de los materiales más sostenibles y respetuosos en todos sus procesos.

Las prendas sintéticas, aun tratándose de recicladas, liberan en la lavadora microfibras que acaban en el mar.

Fuente: ETHICAL TIME

Innovación textil: Tejidos para un futuro más sostenible

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Desde el origen de la civilización los tejidos naturales han formado parte de las sociedades, utilizando fuentes de origen vegetal, como el algodón o el cáñamo, o animal, como la lana o la seda. Sin embargo, con la revolución industrial comenzó a mecanizarse una industria que hasta ese momento había sido artesanal y se empezaron a introducir nuevos tipos de tejidos que ya no provenían directamente de la naturaleza y que habían sufrido ciertas transformaciones químicas para lograr su obtención.

De esta forma, comenzó a principios del siglo XX un desarrollo que nos ha llevado hasta el día de hoy a una industria textil dominada por las fibras sintéticas como el nylon o el poliéster. Siendo este último, uno de los tejidos más utilizados en la industria textil actual y uno de los más contaminantes a nivel mundial debido a los procesos de manufactura a base de petróleo.

Tejidos del futuro hechos realidad


Desde hace años, la industria textil actual está dando sus primeros pasos para lograr un cambio real en sus procesos de producción aprovechando el desarrollo tecnológico para conseguir nuevos materiales que conlleven el menor impacto para el medio ambiente y, a la vez, que mejore la calidad de vida de las personas involucrados en su producción.

En este sentido, han surgido marcas como Piñatex que ha conseguido crear un tipo de tejido natural, con un aspecto similar al cuero, a partir del uso de las fibras procedentes de las hojas de piña. Su creadora Carmen Hijosa, trabajó durante años en el diseño y manufactura de productos realizados con cuero y decidió dar un paso más allá para investigar y descubrir alternativas al cuero tradicional a través de productos hechos con fibras naturales y 100% veganos.

En su producción se intenta que los impactos sean los mínimos posibles. “Las fibras son extraídas de las hojas durante un proceso llamado decorticación, que es realizado en la propia plantación por la comunidad de agricultores. Además, el producto derivado de este proceso es biomasa que puede ser convertida a su vez en fertilizante orgánico y biogás” explican desde la marca.

Y de las hojas de piña a la cáscara de coco. La empresa 37.5 ha desarrollado una tecnología a partir de la cual han logrado extraer carbón activo de la cáscara de coco creando tejidos con un proceso de secado más rápido y que repelen los malos olores. “Estas partículas usan el calor desprendido por el propio cuerpo para eliminar la humedad. Esto significa que cuanto más caliente está este tejido, más fuerte se vuelve su capacidad de eliminar la humedad y, a la vez, más cómoda se vuelve la prenda” explican en la web de la compañía. Marcas como Adidas o North Face han incluido ya esta tecnología en sus tejidos para la producción de camisetas, forros, guantes, calzado, etc.

Por su parte, la empresa alemana Qmilch ha creado un proceso innovador que posibilita producir tejido con una textura similar a la seda a partir de la leche que ya no sirve para el consumo. Su creadora Anke Domaske y su equipo, tras años de investigación y ensayo-error, lograron reducir la leche a polvo proteínico, hervirlo y, a partir de ahí, comprimirlo para extraer hilos.

Esta fibra procede completamente de fuentes renovables y en su producción no se necesita a penas agua, ya que “para la obtención de un kilo de fibra se necesitan solo cinco minutos y un máximo de dos litros de agua” explican desde la empresa. Además, “las prendas obtenidas son orgánicas, antibacterianas, libres de sustancias nocivas y dermatológicamente testadas” perfectas para las personas con alergias en la piel.

SeaCell™ es otro tejido innovador procedente de fuentes renovables pero esta vez obtenido a partir de un tipo de algas que crecen en los fiordos de Islandia y que solo pueden ser cortadas una vez cada cuatro años para favorecer la regeneración de las mismas en la zona. Para producir el tejido, la compañía SmartfiberAG ha conseguido mezclar este tipo de algas con lyocel, para lograr un tipo de fibra que mantiene las propiedades revitalizantes y antioxidantes de las algas en las propias prendas.

Estas cuatro empresas son un reflejo de la realidad actual en la que poco a poco el consumidor está demandando un cambio hacia un modelo de producción más responsable y consciente.

Por suerte, cada vez es más habitual descubrir compañías que, como éstas, han convertido la sostenibilidad en el centro de su actividad empresarial a través de la investigación y la tecnología con el objetivo de lograr un futuro más verde para la industria textil.

FUENTE: FASHION UNITED