Las 27 ediciones de Vogue se unen para abordar el tema de la creatividad en su edición ‘Creativity’. Rendimos homenaje a los deslumbrantes talentos que vieron el futuro de la moda y lo hicieron realidad.
El reto: describir el papel que han tenido las mentes más creativas de la historia de la moda en los avances culturales del pasado siglo sin utilizar adjetivos como revolucionario, pionero o rompedor.
A todas nos suenan los grandes nombres —Coco Chanel, Elsa Schiaparelli, Christian Dior, Yves Saint Laurent, Karl Lagerfeld, Miuccia Prada, Rei Kawakubo—, las primeras espadas en la cima del diseño que han cambiado nuestra manera de ver el mundo, pero ¿cuándo exactamente tuvieron lugar esos saltos de creatividad? ¿Cómo pasaron por encima de las convenciones sociales? ¿A quién le sentó mal en el momento?
Ahora que las 27 ediciones de Vogue de todo el mundo nos unimos para abordar el tema de la creatividad, rendimos homenaje a las mentes revolucionarias y pioneras que cambiaron las reglas del juego al ser capaces de ver el futuro y hacerlo realidad. Estos son los 13 momentos que cambiaron la historia de la moda para siempre.

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1911: Paul Poiret, el ‘Rey de la Moda’ y el nacimiento del editorial de moda
“Más que cualquier otro diseñador del siglo XX, Paul Poiret llevó la moda al estatus de forma de expresión artística”, reza la descripción de la exposición del Metropolitan Museum of Arts a propósito de la radical creatividad del modisto parisino. La exposición de 2007 del Instituto del Traje del MET en honor a sus creaciones llevó un título muy acertado: Paul Poiret, The King of Fashion [Paul Poiret, el Rey de la Moda]. Su reino fue de lo más revolucionario.

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Cuando no estaba organizando decadentes bailes de sociedad como manera ingeniosa de lucir sus últimos diseños ante su acaudalada clientela, se entretenía con corsés, atendiendo a embajadoras de la flor y nata de la sociedad —como la actriz de teatro francesa Gabrielle Réjane. A su vez, fue el primer modisto en lanzar una línea de perfumes. El hito que cambiaría el rostro de la moda para siempre llegó en 1911, cuando el fotógrafo de Bellas Artes Edward Steichen retrató los diseños de Poiret para el número de abril de la revista Art et Décoration. Se considera uno de los primeros editoriales de moda.

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Más tarde, en 1932, Steichen sería el encargado de hacer la primera portada a color de Vogue Estados Unidos, donde vemos a una modelo con traje de baño ejercitándose con un cielo azulón de fondo para el número de julio de la revista. El crac del 29 obligaría a Poiret a bajar la persiana, pero su perenne legado creativo se conservó como hoja de ruta para construir la industria multimillonaria que estaba a punto de emerger.

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1926: el vestidito negro de Coco Chanel se presenta en sociedad en el número de octubre de Vogue
“Maldita sea, ¡a todas esas mujeres, anda si las voy a vestir de negro!”, fueron las célebres palabras de la siempre iconoclasta Coco Chanel. El resultado fue el vestidito negro, un diseño que tipificaba las intenciones igualitarias de Chanel y que se presentó al mundo a través de una ilustración de Vogue Estados Unidos. En la ilustración vemos un vestido negro por la rodilla y de manga larga. La silueta es recatada, incluso conservadora para los estándares presentes. Sin embargo, si pensamos que corría el año 1926, aquel vestido encarnó el espíritu liberal de los locos años veinte. Chanel le había dado una vuelta de tuerca a la convención y la clase social, por ejemplo, para que las prendas negras no solo fuesen el uniforme de las sirvientas y de los funerales. Un paso que se convirtió en clave para su éxito.

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Los años treinta: Elsa Schiaparelli abandera las colaboraciones artísticas, el humor y el ingenio
La diseñadora italiana que hizo que la moda fuera inseparable de uno de los grandes movimientos artísticos del siglo XX, el surrealismo —el mejor ejemplo sería su ‘vestido langosta’ de 1937, una colaboración con Salvador Dalí—, empezó con algo más utilitario y deportivo, el punto. “Durante la guerra, no todo giraba en torno al glamur. Hacía cosas para Hollywood, pero también ropa deportiva”, le decía la nieta de Schiaparelli Marisa Berenson a Suzy Menkes en 2003. En medio de las prohibiciones de la Ley Seca, la diseñadora se valió de su ingenio y agudeza como diseñadora con resultados asombrosos. Por ejemplo, como recuerda Berenson, con “aquel vestido para ocultar una petaca de whisky”.

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1947: Christian Dior presenta el ‘New Look’ (y todas las mujeres lo quieren)
Una no puede sino imaginarse que Dior sabía que algo muy grande estaba a punto de suceder cuando, el 12 de febrero de 1947, se preparaba para presentar su primera colección. La historia recuerda los noventa diseños que conformaron la colección de alta costura primavera-verano 1947, un desfile que permanecerá para siempre en la memoria como uno de los grandes debuts de la moda y que se recordará, simple y llanamente, como el “New Look”
El modisto, que había fundado su atelier en el 30 de la avenue Montaigne de París unas semanas antes, en diciembre de 1946, concibió un nuevo comienzo para las mujeres de todo el mundo que levantara los ánimos, y marcó terreno frente a la austeridad de la Segunda Guerra Mundial con una silueta que se recreaba en la feminidad y celebraba las proporciones de la mujer: la falda generosamente abombada, cinturilla de avispa y hombros definidos con un corte elegante. El pistoletazo de salida de una nueva era.

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1954: Karl Lagerfeld inicia su carrera como ayudante de Pierre Balmain
Décadas antes de que Karl Lagerfeld consiguiera el rango de káiser a las riendas de Chanel, en 1983, el joven diseñador aprendió los rudimentos del oficio a la sombra de Pierre Balmain, el arquitecto reconvertido en maestro de la moda cuyos diseños, según Diana Vreeland eran “la quintaesencia de la alta costura”. Para Lagerfeld, el atelier de Balmain tuvo que suponer una invitación de lo más estimulante a colarse en un torbellino creativo donde parte de sus tareas diarias eran vestir a estrellas como una futura sensación internacional del séptimo arte, Brigitte Bardot.

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1961: Roy Halston Frowick diseña el sombrero pillbox que Jackie Kennedy lleva en la jura del cargo de su marido
El sombrerero del Medio Oeste que se hizo un nombre en Bergdorf Goodman (Nueva York) se convirtió en uno de los grandes de la industria gracias a una clienta de altísimo copete. Mientras el mundo observaba a J. F. Kennedy jurar el cargo, su mujer, Jackie Kennedy fue coronada con el estatus de icono cultural internacional.
Halston combinó el diseño del sombrero con un abrigo de color azul bebé del aristócrata Oleg Cassini —un estilismo muy “limpio” pensado para darle un aspecto moderno a la primera dama—. Las miradas que seguían la ceremonia desde diferentes rincones del mundo repararon en el sombrero, un diseño harto sencillo que Kennedy, sin querer, abolló durante la ceremonia al protegerse del viento. “Las mujeres que lo copiaban, lo abollaban un poco”, apuntaba Halston, que, ocho años más tarde, en 1969, fundó su casa de modas homónima y se convirtió en el diseñador oficioso de la era de Studio 54 gracias a sus diseños ultralujosos y lánguidos.

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1966: Yves Saint Laurent difumina las fronteras del género
El look estrella de la colección otoño-invierno 1966/67, ‘Le Smoking’, fue el primer esmoquin diseñado específicamente para mujeres; se inspiró en el traje de corbata negra que llevó la artista Niki de Saint Phalle.
El nombre le viene por las solapas de seda de la chaqueta, que permiten que la ceniza de los cigarrillos de después de cenar pueda sacudirse con facilidad. En muchos sentidos, 1966 parece sorprendentemente tarde para un hito como este. Al fin y al cabo, también fue el año en que las faldas subieron hasta mitad del muslo —seña de identidad del estilo mod—, cuando las adolescentes de zonas bien y veinteañeras aficionadas a la moda adoptaron e imitaron las minifaldas de Mary Quant. Incluso con el ambiente progresista de los años sesenta, el esmoquin femenino siguió siendo un rito de paso de la orilla izquierda del Sena, perfecto para los diseños que rayan en lo andrógino del ingenioso Saint Laurent. Tres décadas antes, en 1933, el jefe de policía de París había amenazado con arrestar a la actriz Marlene Dietrich por atreverse a llevar un traje de hombre.

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1974: Beverly Johnson se convierte en la primera modelo negra en protagonizar una portada de Vogue Estados Unidos
“No suele haber virajes de suficiente calado como para que cuestionen el statu quo, pero en 1974, Beverly Johnson protagonizó la portada del número de agosto de Vogue Estados Unidos, y fue un hito. Había costado ochenta años, pero, por fin, una persona racializada copaba la primera plana de la revista de moda más importante del mundo”, escribió Janelle Okwodu, de Vogue, en 2016.
Decir que Johnson había sufrido el rechazo de una industria en la que la discriminación racial campaba a sus anchas es quedarse muy cortas. Esa experiencia le dio alas a su labor como activista y defensora de los derechos civiles. “El sueño de toda modelo es estar en la portada de Vogue”, le dijo Johnson a la CNN. “Cuando haces una portada de Vogue, has llegado a la cima. Luego me di cuenta de que era la primera persona racializada que había conseguido una primera plana y todo lo que implicaba, me quedé pensando, ‘madre mía, esto es muy gordo’”.

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1976: Calvin Klein se convierte en el primer diseñador que sube unos vaqueros a la pasarela
Hoy en día llamaríamos a su apuesta “tomarle el pulso a los tiempos”: subió unos vaqueros de diario a la pasarela. Sus tejanos, sin duda, le valieron un imperio internacional, que creció gracias a una de las campañas publicitarias más provocadoras del siglo XX, pero si nos fijamos más detenidamente, aquellos primeros vaqueros de Klein de los años setenta nos dejan ver su genialidad: llevaban su nombre en una etiqueta cosida al bolsillo trasero.

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1978: Miuccia Prada asume el mando del negocio familiar de accesorios de lujo
La nieta pequeña de Mario Prada tuvo planes visionarios para el negocio familiar milanés. Prada presentó sus primeras colecciones de prêt-à-porter en la temporada de otoño-invierno 1988/89, un desfile con siluetas llenas de gracilidad y actitud.
“No soy diseñadora de moda, soy quien soy”, se rumorea que les espetó a las voces críticas dentro de la propia empresa. También confesó su punto débil creativo. “Me encanta colocarme entre desagradar a cierta gente e intrigar a todo el mundo. Hacer algo normal, pero que tenga un aspecto profundamente extraño”.

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1982: Rei Kawakubo causa sensación en la Semana de la Moda de París
“En 1981, cuando Rei Kawakubo empezó a presentar sus colecciones para Comme des Garçons en París, ya tenía un séquito muy fiel, conocido como ‘los cuervos’”, escribió Laird Borrelli-Persson, de Vogue, en 2017. Su exploración artística del negro fue una seña de identidad de su estilo y del de sus primeras seguidoras (que no le faltaban). Si los ochenta fueron los años de los excesos de Wall Street, el thatcherismo y los trajes llamativos con aura de poder, la labor más instintiva de Kawakubo funcionó como contrapunto. No tardó en correrse la voz por los salones dorados de la Semana de la Moda de París.

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Desde que empezó a trabajar en la moda, en los años setenta, el objetivo de Kawakubo fue diseñar para una mujer “a la que no le influye lo que piensa su marido”. No tuvo formación reglada en moda, como se apuntaba en el perfil que le hizo Judith Thurman para The New York Times en 2005, una gran ventaja para fundar una de las casas de moda de vanguardia más veneradas del mundo. “A menudo dice que agradece no haber pasado por la escuela de moda o haber sido aprendiza, porque, al fin y al cabo, aunque no sepa coser o cortar un patrón, no tenía preconcepciones que desaprender ni maestro al que superar”.

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1992: Alexander McQueen se gradúa de la Central Saint Martins
El prodigioso talento de McQueen para la narración mitologizada ya funcionaba a pleno rendimiento al terminar su colección de graduación de la CSM, en 1992. El diseñador, que había perfeccionado su destreza como aprendiz en Savile Row, tituló su trabajo de final de estudios Jack the Ripper Stalks His Victims [Jack el destripador acecha a sus víctimas].
La colección, que se presentó en un desfile colectivo junto con la de sus compañeros, le dio un empujón muy personal a la noción de la “heroína”. Algunas prendas hasta se adornaron con pelo humano entre las capas de tela. “La inspiración para el asunto del pelo viene de la época victoriana, cuando las prostitutas vendían el suyo para guardapelos; la gente lo compraba para dárselo a sus amantes”, revelaba McQueen en una entrevista de 1997 para Time Out. “Era mi seña de identidad, un mechón enmarcado. En las primeras colecciones, era pelo mío”.

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1992: Marc Jacobs y su dosis de realidad para la pasarela
El espíritu carismáticamente rebelde de Jacobs tenía la suficiente potencia para que lo contrataran y lo echaran de la marca de ropa deportiva estadounidense Perry Ellis a principios de los años noventa. No estaban preparados para el célebre desfile “grunge” de primavera-verano 1993 del diseñador, pero ¿quién lo estaba?
Cuadros, juegos de proporciones y siluetas que apuntaban a lo vintage refinado —minivestidos babydoll o vestidos lenceros de aire antiguo— estaban a punto de convertirse en básicos de la pasarela neoyorquina, donde, igual que en la música, se asistía a un cambio de guardia. En menos de media hora, Jacobs había desafiado a la moda más elitista ofreciendo una apuesta completamente accesible que reflejaba el movimiento juvenil universal que estaba en su momento álgido.
FUENTE: VOGUE
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