Esta marca holandesa, fundada en 2013 por la palestina Ayah Tabari, ha dejado atrás un sistema de producción anquilosado basado en las temporadas, para apostar por una moda lenta que apuesta por las peculiaridades artesanas de países como India y México, mientras abraza la imperfección.
All Things Mochi no es una firma normal. Al menos no una que responda a los parámetros que impone la actual industria textil. Alejada de las pasarelas, semanas de la moda y temporadas, esta marca holandesa, fundada en 2013 por Ayah Tabari, se articula en torno a un sistema de pequeñas colecciones cápsula, donde el upcycling, junto con las técnicas artesanales del bordado, son los protagonistas. “Tenemos tres líneas diferentes: Mochi Reconstructed, Mochi Signatures y Mochi Finds, a las que se añaden piezas nuevas a lo largo del año de manera orgánica. En Reconstructed ofrecemos piezas vintage combinadas con telas de antiguas colecciones de Mochi. En Signature se pueden encontrar las piezas emblemáticas de la marca, en las que se muestra lo mejor de nuestro pasado, pero con la exclusividad siempre en mente. En Finds publicamos una serie de prendas vintage seleccionadas por su carácter seductor y su atemporalidad, teniendo en cuenta que la moda ya no es un bien desechable, sino que forma parte de un ciclo continuo de inspiración”.
Sin experiencia previa en el sector textil –hasta 2013 Tabari había trabajado en el sector del marketing y de las relaciones públicas–, esta palestina, criada entre Ammán y Riyadh, y que vive a caballo entre Amsterdam y Dubai, fundó All Things Mochi como respuesta a su pasión por la técnica del bordado que se practicaba en diferentes comunidades alrededor del mundo, sobre todo en India. “La marca comenzó por el amor a la cultura y a viajar a diferentes comunidades del mundo, y por supuesto a trabajar con ellas para producir colecciones inspiradas en su cultura y en el país al que pertenecen. Así que sí, siempre he sido muy multicultural y me ha gustado ver los conocimientos y las habilidades de diferentes pueblos. Desde luego, me han inspirado muchísimo a la hora de diseñar”. Así, la estética de su firma es una suerte de cruce de caminos entre los bordados coloristas que realizan artesanos en todo el mundo, sobre todo México e India, y una pátina vintage, que consigue gracias a la técnica del upcycling. El resultado son prendas bohemias que enamoran por su unicidad: “Cada pieza reconstruida de Mochi es única y está hecha especialmente para cada cliente particular, es upcycling y reelaboración al 100%”.
Su trabajo con diferentes comunidades alrededor del mundo, además de su evidente vocación sostenible, han convertido esta firma en una de las más interesantes del panorama actual. Conversamos con Ayah Tabari sobre los entresijos de All Things Mochi, y sobre por qué el único camino posible es la sostenibilidad.

¿Por qué decidiste lanzar tu marca en 2013?
Decidí lanzar mi marca por la pasión que sentía por devolver a las comunidades parte de lo que me habían dado. Viajé a India en 2010 y me enamoré de todos los bordados y la hermosa artesanía de la cultura india. Me sentía atraída por ella. Siempre había querido lanzar una marca, y en 2013 mi familia me empujó a perseguir ese objetivo, y así empecé. Así que en 2013 decidí lanzar Mochi porque mi familia me empujó a perseguir la pasión que empecé a sentir en 2010.
¿Qué experiencia previa habías tenido en el sector de la moda?
Ninguna. Hasta ese momento había trabajado en relaciones públicas y en marketing. Pero no me hacía feliz. Siempre había querido ser emprendedora. Un día llegó la inspiración, y simplemente comencé. Eso es lo que define mi carácter, cuando creo en algo, lo empiezo y voy a por ello.
¿Recuerdas el momento en el que emergió su amor por la moda?
Nunca había estado demasiado interesada en la moda. A mi madre y a mis hermanas les encantaba, así que con el tiempo me empezó a gustar. Mi madre siempre viste muy bien, eso hizo que empezase a gustarme la moda. Yo nunca era de las que llevaba las últimas tendencias. Siempre me gustaba llevar prendas únicas que encontraba en mercadillos, ropa vintage por la que me sentía atraída. Todas eran prendas de segunda mano. Cosas que me gustaba combinar de una forma única, a mi manera.

Naciste en Palestina, y creciste entre Ammán y Riyadh. Estudiaste en Londres y vives entre Dubai y Amsterdam. ¿Crees que esta multiculturalidad se refleja en tu marca de alguna forma?
Ser una mujer palestina que se ha mudado de un sitio a otro ha contribuido, sin duda, a la forma en la que llevo mi negocio y a la forma en la que diseño. La marca comenzó por el amor a la cultura y a viajar a diferentes comunidades del mundo, y por supuesto a trabajar con ellas para producir colecciones inspiradas en su cultura y en el país al que pertenecen. Así que sí, siempre he sido muy multicultural y me ha gustado ver los conocimientos y las habilidades de diferentes pueblos. Desde luego, me han inspirado muchísimo a la hora de diseñar. No solo eso, sino que también he podido aprender el gusto en moda de personas de diferentes países. Desde Amsterdam hasta Londres, y también viviendo en Dubai. Estar en tantos lugares me ha ayudado a entender a mis clientes y a saber qué debo diseñar para ellos. Me ha ayudado mucho a dar empuje a mi marca. Ser una persona multicultural ha contribuido a que mi marca tenga éxito. Recibo la inspiración de lugares muy diversos y hablo con clientes de distintos países. Me pregunto: ‘¿cuáles son sus necesidades?’. Me encanta recibir esa información de mis clientes para crear piezas que los hagan felices. Pero, al mismo tiempo, mi marca tiene un ADN muy fuerte, sé lo que quiero diseñar, y creo en ello.
En tu página web explicas que All Things Mochi nació para celebrar ‘métodos de bordado culturales y tradicionales’. ¿Qué es lo que le llevó a enfocar la marca de esa forma? ¿Sigue teniendo ese enfoque?
Mochi surgió del amor por el bordado y por trabajar con culturas de distintas comunidades. Mochi, en este momento, está celebrando más que nunca la obra de estas comunidades a través de la exposición de nuestras creaciones, sin respetar las temporadas de la moda. Estar fuera de este calendario de desfiles permite a las personas observar y apreciar la obra realizada por estas culturas. Antes nos basábamos en el calendario que impone la industria, y las prisas nos llevaban a trabajar con las distintas culturas sin que el cliente tuviese tiempo de apreciarlas. Sin duda, creo que ahora, más que nunca, celebro la cultura de estos países. Sigo presentando colecciones traídas de México, Jaipur o Pakistán. Las muestro, cada una a su forma, mientras reconstruyo las piezas y las estilizo para que encajen con las tendencias que predominan en la actualidad. Esta clase de colecciones siempre van a ser parte de Mochi.
FUENTE: VOGUE

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